De las cenizas a la esperanza 

by | 27 March 2026

Reading Time: 9 minutes

Cómo el Ejército de Salvación acompaña a sobrevivientes de incendios forestales en Chile

A globe highlighting the country of Chile in red on the map of South America.

En los cerros del sur de Chile, el suelo aún permanece ennegrecido. Las casas que alguna vez se levantaron en estas laderas hoy son parches de tierra calcinada. A pesar de la limpieza generalmente rápida (los chilenos no pierden tiempo), las familias recorren con cuidado lo que queda, señalando dónde estaban las cocinas, dónde se encontraban los dormitorios y dónde antes florecían los jardines.

Los incendios que arrasaron Biobío y Ñuble en enero y febrero de este año fueron devastadores. Casi 30.000 hectáreas de terreno se quemaron, más de 1.800 viviendas fueron destruidas y miles de personas quedaron sin hogar. Al menos 21 vidas se perdieron y alrededor de 50.000 personas fueron evacuadas mientras las llamas se propagaban rápidamente por las comunidades. 


Escenas de devastación en Biobío y Ñuble tras los incendios forestales

En las primeras horas tras la emergencia, los Equipos de Respuesta a Desastres del Ejército de Salvación se desplazaron a las zonas afectadas, trabajando desde iglesias cercanas y estableciendo comedores solidarios para proporcionar alimentos y apoyo sostenido. Oficiales y voluntarios distribuyeron agua potable, comidas y artículos de higiene, ofreciendo también algo menos visible pero igualmente vital: atención emocional y espiritual para quienes habían perdido hogares, pertenencias y, en algunos casos, a sus seres queridos.

Esa respuesta ahora toma forma no solo en la ayuda de emergencia, sino también en el lento y minucioso trabajo de recuperación. Y en Chile, esa recuperación no es teórica. En Viña del Mar, donde incendios catastróficos golpearon hace dos años, las familias ya muestran cómo puede ser reconstruir cuando el apoyo práctico se une con la compasión, la constancia y la esperanza.

En Penco Chico, miembros del Servicio Internacional de Emergencias se unen a voluntarios locales para distribuir alimentos y otros artículos de primera necesidad a las familias afectadas por los incendios forestales.

Apoyando a las familias en la zona cero 

En Penco Chico, cerca de Concepción, los daños del incendio son visibles en todas partes. Pero también lo es la determinación.

Pedro está de pie sobre un terreno de tierra desnuda donde alguna vez estuvo la casa de su pareja, Janeth. El incendio lo destruyó todo. Ahora ella vive con otra familia, lejos de su propio barrio, intentando sobrellevar el impacto físico y emocional del desplazamiento. Pedro, por su parte, ha estado preparando a mano los cimientos de su nueva casa: cavando zanjas, nivelando el terreno y cumpliendo con los requisitos municipales para que la reconstrucción pueda comenzar.

Es un trabajo hecho con tanto amor como con esfuerzo. Janeth figura en la lista de beneficiarios del Ejército de Salvación. Para Pedro, cada medición en la tierra es un acto de esperanza. Es una forma de ayudar a su pareja a recuperar su lugar en la comunidad.

Miembros de los Servicios Internacionales de Emergencia trabajan junto con las autoridades locales para comenzar la reconstrucción de las viviendas de los residentes de Penco Chico cuyas casas han sido destruidas por los incendios.

Cerca de allí, Carlos hace algo muy similar. Vestido con ropa de trabajo y guantes, llena poco a poco su terreno con grava, preparando la base para la casa que reemplazará la que perdió. Su antigua vivienda, construida tras años de esfuerzo, quedó reducida a cenizas en minutos.

Sin embargo, en medio de la pérdida familiar llegó un momento extraordinario de alegría: pocos días después del incendio nació su nieta, Martina Ignacia. Carlos habla de esos días con emoción; la devastación y la gratitud conviven lado a lado. Mientras trabaja en los cimientos de una nueva casa, también se aferra a la vida que llegó justo cuando su familia necesitaba una razón para seguir adelante.

Luego está Juan, de 81 años, quien ha vivido toda su vida en la misma comunidad. Durante 40 años habitó la misma casa. Ahora ya no existe.

Se está quedando con familiares, pero habla con franqueza de su deseo de regresar a su propia tierra. No quiere simplemente un techo; quiere volver a su hogar. Ese anhelo es compartido por muchos sobrevivientes mayores: no solo buscar refugio, sino recuperar la dignidad, la familiaridad y las rutinas que hacen propio un lugar.

Estas son las historias detrás de las cifras. Detrás de cada casa destruida no hay solo una familia que necesita materiales, sino una vida interrumpida.

Más que ayuda de emergencia 

En los primeros días tras los incendios, el Ejército de Salvación respondió con lo más urgente: alimentos, agua, artículos de higiene y comidas calientes. Voluntarios en Penco Chico ayudaron a proporcionar alimentos a las familias afectadas mediante proyectos de respuesta rápida, asegurando que el apoyo fuera visible e inmediato.

Pero la recuperación tras incendios forestales nunca se trata solo de logística.

Las familias que sobreviven a estos desastres suelen describir no solo pérdidas materiales, sino también shock, desorientación y duelo. Los hogares no se reemplazan fácilmente, ni tampoco los recuerdos, las rutinas y la sensación de seguridad desaparecen con ellos. El ministerio del Ejército de Salvación en Chile reconoce que la recuperación también tiene dimensiones emocionales y espirituales.

Por eso, oficiales y voluntarios han dedicado tiempo a escuchar, orar, consolar y simplemente estar presentes en las comunidades afectadas. Para quienes lo han perdido casi todo, esa presencia constante es fundamental. Les muestra que no están enfrentando las consecuencias solos.

Y dos años después de los devastadores incendios en Viña del Mar, la importancia del Ejército de Salvación a largo plazo se hace aún más evidente.

Dos años después: cómo puede ser la recuperación 

Cuando los incendios arrasaron Viña del Mar hace dos años, Flora huyó cuesta arriba con su pequeña nieta mientras las llamas avanzaban por el barrio. Su esposo se quedó unos momentos más, con la esperanza de salvar la casa o quizás rescatar a los perros. Un hombre en motocicleta vio a Flora y a su nieta aterradas y las llevó a un lugar seguro.

A la mañana siguiente, los vecinos encontraron el cuerpo de su esposo a pocos metros de donde había estado su hogar.

Flora aún vive con ese dolor. Habla de pesadillas, culpa y del lento proceso de sanación. Pero también habla de lo que la ha ayudado a resistir. El Ejército de Salvación le proporcionó una nueva casa, donde ahora vive con una de sus hijas. El hogar está lleno de detalles de cuidado: flores en macetas, decoraciones pensadas con cariño, pequeños esfuerzos para devolverle calidez.

Y luego están las flores cardenales.

Antes del incendio, su esposo cuidaba con dedicación las flores rojas brillantes que crecían en el borde de su propiedad. Las llamas las destruyeron por completo. Pero este año, por primera vez desde el incendio, han vuelto a brotar. Para Flora, son un consuelo silencioso: un recordatorio de que el amor puede dejar huellas incluso después de la devastación, y de que la vida puede renacer donde todo parecía perdido.

Algunos beneficiarios del proyecto de reconstrucción. De izquierda a derecha: Flora; Jessica; Ivonne y Bernardo; María y Juan.

Ivonne y su esposo Bernardo cuentan una historia distinta, pero marcada por la misma mezcla de miedo, fe y recuperación. El día del incendio, Bernardo estaba hospitalizado recibiendo tratamiento, mientras su hijo de 12 años estaba solo en casa. Cuando Ivonne supo que había un incendio cerca de su vivienda, intentó desesperadamente contactarlo, pero ninguna llamada funcionaba. Junto a Bernardo, salió del hospital para buscarlo.

Cerca de las 10 de la noche, aún buscándolo, Bernardo le dijo: “Oremos”.

Cinco minutos después, sonó el teléfono. Su hijo había logrado escapar y estaba a salvo.

El alivio fue inmenso, pero su casa y pertenencias habían desaparecido. Tras semanas de soluciones temporales y obstáculos burocráticos, el Ejército de Salvación los ayudó a acceder a apoyo y construir una nueva vivienda. El hogar terminado incluye una rampa para Bernardo, quien camina con bastón, y un patio tranquilo con vista al valle. No es solo un refugio; es un espacio pensado para las necesidades y el futuro de la familia.

Para Jessica, la seguridad misma se convirtió en el mayor regalo. Apenas había llegado a casa desde el trabajo cuando las llamas alcanzaron su barrio en Viña del Mar. Ni siquiera se dio cuenta del peligro hasta que un bombero irrumpió en su casa y la sacó a la fuerza. Escapó solo con una chaqueta y un bolso pequeño.

Después vivió bajo refugios improvisados, con miedo de irse por posibles saqueos. La lluvia empapaba su precario cobijo. Ratas invadían el lugar. Finalmente, el Ejército de Salvación la incluyó en su lista de beneficiarios, y el mayor José la conoció en esos días difíciles. Ella recuerda su apoyo de forma sencilla: “Nunca se fue”.

Ahora, con 68 años y haciendo pequeñas mejoras a su casa cuando puede costearlas, Jessica valora por encima de todo una cosa: un techo firme que resista las lluvias intensas. Tras meses de exposición y miedo, vuelve a sentirse protegida.

María y Juan hablan con especial emoción sobre la confianza. Cuando llegó el incendio, apenas tuvieron tiempo de huir. Incluso ahora, los ruidos fuertes y los fuegos artificiales pueden hacer que María reviva aquella noche. Recordando los primeros días tras el desastre, dijo a los visitantes del Ejército de Salvación: “Ustedes me devolvieron la confianza en las personas”.

Su esposo, Juan, añadió su propia reflexión: “No soy una persona religiosa, pero he visto cuando Jesús actúa”.

Estos testimonios apuntan a algo más profundo que la reconstrucción. La recuperación no se trata solo de madera, aislamiento o muros prefabricados. También implica restaurar la confianza, la autonomía, el sentido de pertenencia y la certeza de que alguien permaneció.. 

Respuesta continua en la comunidad. En el sentido de las agujas del reloj desde la parte superior izquierda: el equipo local de voluntarios; preparación de alimentos; entrega de alimentos y suministros a las familias.

Acompañando a las comunidades a largo plazo 

Chile ha enfrentado repetidos desastres por incendios forestales en los últimos años. La geografía del país, las presiones climáticas y la sequía prolongada han hecho que muchas comunidades sean cada vez más vulnerables. En este contexto, el papel del Ejército de Salvación ha sido constante: responder con rapidez, trabajar localmente y mantenerse cercano a las comunidades tanto en la emergencia como en la recuperación.

Hoy, en Biobío, eso significa comedores solidarios, agua, alimentos y apoyo práctico para familias que están comenzando de nuevo. Significa voluntarios sirviendo comidas y oficiales ofreciendo oración y consuelo en medio del trauma. Significa ayudar a las personas a sentar las bases de hogares que puedan levantarse donde otros se perdieron.

En Viña del Mar, significa algo igualmente importante: demostrar que la recuperación es posible, aunque la vida nunca vuelva a ser exactamente como antes.

Flora aún guarda duelo. María todavía se sobresalta con ruidos fuertes. Jessica recuerda el terror de ser sacada de su hogar. Pero cada una de ellas tiene ahora un lugar seguro. Cada una ha experimentado la compasión práctica y constante de personas que no solo llegaron en la crisis, sino que permanecieron después.

Y quizás eso es lo que más destaca en Chile: el Ejército de Salvación no solo está ayudando a las familias a sobrevivir al desastre. Está caminando junto a ellas, desde las cenizas hacia la esperanza.


Notas a pie de página
El editor desea agradecer a Noelia Pintos, Oficial de Desarrollo (América del Sur Oeste); al Mayor José Solorzano, Oficial de Personal (América del Sur Oeste); al Capitán Roberto Arias; a Juana Almonacid (voluntaria); a Andrea Enríquez (voluntaria); a Damaris Frick, Directora de Servicios de Emergencia Internacionales; y a todas las personas beneficiarias y voluntarias que contribuyeron a este artículo.


Para ver entrevistas en vídeo con personas afectadas por los incendios forestales en Chile, haga clic en estos enlaces:

Chile Wildfires 2026:  https://vimeo.com/salvationarmyihq/chilewildfires2026vertical?share=copy

Carlos Interview: https://vimeo.com/manage/videos/1176244246/32012d287c

Pedro Vegas: https://vimeo.com/salvationarmyihq/pedrovegas?share=copy

Roberto Ortiz: https://vimeo.com/salvationarmyihq/officer?share=copy

Mayor José Solorzano: https://vimeo.com/salvationarmyihq/jose?share=copy

Juana Almonacid Flores: https://vimeo.com/salvationarmyihq/juanafloresandreaenriquez?share=copy

Noelia Pintos: https://vimeo.com/salvationarmyihq/noelia?share=copy (In English)

  • In-House Content Writer and Editor at The Salvation Army’s International Headquarters in London

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